La gastronomía mueve a los porteños en cuarentena

 La gastronomía mueve a los porteños en cuarentena

Más de 1.000 personas le siguen el paso a las manos expertas en materia de cocina en Barrancabermeja, a través de las escuelas de formación. Platos ribereños y recetas con el dulce porteño como protagonistas serán los retos.

La gastronomía en Barrancabermeja es una actividad que se toma muy en serio, especialmente cuando tiene el sabor de los platos típicos.

Así lo demuestra la respuesta que tuvo de parte de los porteños el llamado a cocinar con estilo y dando continuidad al legado inmaterial representado en el arte culinario de la Escuela de Gastronomía.

Según se conoció, las primeras clases han sido teóricas, en temas sobre la comida tradicional ribereña. Ya en las próximas semanas se estarán cocinando las primeras recetas, por lo cual los propios formadores explicaron que las tradiciones siguen más vivas que nunca y desde la Alcaldía se contribuirá a su preservación y difusión.

“Lo ás bonito de todo es que a través de estas escuelas podemos empezar a generar identidad, especialmente en el sector de la gastronomía. Barrancabermeja se identifica por sus sabores y lo más importante es que con las escuelas podamos llegar a las familias”, indicó la secretaria de Desarrollo Económico y Social, La Chiqui Carmenza Santiago.

Según los números oficiales, son 1.070 alumnos quienes conforman la Escuela de Gastronomía, en la que 5 experimentados gestores culturales tienen la responsabilidad de enseñar variedad de preparaciones de la cocina tradicional barranqueña y del Magdalena Medio como los sancochos, dulces, pescados, bollos, guisos y arroces.

“Esta modalidad tiene como finalidad promover identidad cultural en el sector de la gastronomía para potenciar el sabor de nuestros productos, con ayuda de la experiencia de los formadores, quienes esperan que sus enseñanzas se reflejen en los hogares y restaurantes de la ciudad”, agregó la Secretaria de Desarrollo.

El arte por las venas

Los encargados de la formación de los 1.000 aprendices porteños son personas a quienes la sazón les corre por las venas.

María Eugenia Artunduaga es una de ellas, quien como gestora cultural durante más de 25 años, asegura que con el uso de los ingredientes caseros se desarrollan grandes platos.

“Queremos tener a las familias unidas, desde los más chiquitos a los más grandes, generando aprendizaje a través de estas ricas preparaciones. Barrancabermeja lo tiene todo para poder ser una potencia gastro turística”, explicó.

Por su parte, Zoraida Agámez, otra veterana de las labores culinarias, también acompañará este reto con los tradicionales dulces. Ella insiste en que no ha sido fácil adaptarse a las nuevas tecnologías, pero se propuso aprender para luego enseñar a quienes dieron el respaldo.

“He viajado en Colombia y a otros países para defender y enseñar nuestra comida. Las escuelas son un aporte para las nuevas generaciones para que nuestras tradiciones no se pierdan”, indicó.

Tomada: Vanguardia.

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