Sector turístico de Barichara anhela llegada de visitantes

 Sector turístico de Barichara anhela llegada de visitantes

En las cuentas de la alcaldía local figuran 107 hoteles, 156 casas de hospedaje, 44 restaurantes, 32 almacenes de artesanías, 75 motocarros y todo un gremio de artesanos que trabajan en las veredas.

Tras once años de funcionamiento, atendiendo a cientos de clientes nacionales y extranjeros cada semana, Álvaro Silva Alarcón cerró su hostal restaurante Casona Barichara. Lo hizo apenas inició el periodo de aislamiento -hace ya casi cuatro meses- y se trasladó a San Gil, para continuar solo con el restaurante.

Tomar esa decisión fue muy duro, confesó. En San Gil encontraba mejores oportunidades para continuar con su actividad, porque en Barichara, sin turistas, estaba destinado a la quiebra. Quiere volver, espera hacerlo pronto, asegura, pero, como todos, no sabe cuándo podrá ser ese día.

Barichara, catalogado uno de los municipios más lindos de Colombia, con una huella en la historia nacional, es una de las poblaciones en donde los habitantes sienten con más rigor la pandemia ocasionada por el COVID-19.

Alfonso Rodríguez Patiño, alcalde de este municipio con más de 7.000 habitantes, reconoce que el 75% de su economía depende del turismo. El 25% restante, de la agricultura y la construcción.

Según la Cámara de Comercio de Bucaramanga, en este pueblo patrimonio hay 471 negocios de diferente naturaleza. En las cuentas de la alcaldía local figuran 107 hoteles, 156 casas de hospedaje, 44 restaurantes, cerca de 10 cafés, 32 almacenes de artesanías, 75 motocarros y todo un gremio de artesanos que trabajan en las veredas. Todos ellos dependen solamente de la inversión que hacían los turistas.

Los motocarros volvieron a operar pero tienen poco trabajo. No hay a quien transportar. En el campo, cultivos como el café con 521 hectáreas sembradas y 324 familias vinculadas; y la ganadería con 6.262 bovinos y 455 familias dedicadas a esta actividad, siguen moviendo la economía junto a los cultivos transitorios.

Mientras tanto, los empresarios del turismo se niegan a desmontar los letreros y se preparan para el momento en que los visitantes puedan volver.

Viviana Cáceres Puerto, presidenta de la Asociación Empresarial Barichara, dice que se vienen reuniendo para evaluar los protocolos y asegurarse de seguir siendo uno de los municipios privilegiados por la economía del turismo.

En este proceso es fundamental no desistir. Sin embargo, ellos, los dedicados a la atención de los turistas, están en un ‘limbo’, porque “no son pobres para recibir subsidios ni ricos para mantenerse sin clientes”, asegura Cáceres Puerto, propietaria de un hotel en el que reside con su familia y a donde las deudas y los recibos de servicios públicos siguen llegando sin ningún tipo de descuento.

En torno a la actividad turística se mueven entre 1.500 y 2.000 empleos, la mayoría de ellos hoy inexistentes. Algunos negocios como el café de Dorky García Lascano funcionan con domicilios y solo al 10% de su capacidad.

A pesar de esta realidad, los ‘patiamarillos’ aguantan, está en su sangre, en su historia.

Un municipio libre de covid-19
Una de las principales preocupaciones de las autoridades locales y los empresarios de Barichara es que el municipio siga sin contagios de COVID-19. Esto les permite cultivar la esperanza que pronto pueda volver a la normalidad.
Alfonso Rodríguez Patiño, alcalde de esta población, explicó que uno de los principales inconvenientes en esta tarea son las ocho vías de acceso rurales existentes y que muchos han usado para regresar de otras regiones, donde estaban residiendo.
El mandatario indicó que no se puede negar el gran impacto que está teniendo el cierre de la actividad turística en la economía, pero confía en que manteniendo el municipio sin casos positivos, esta pueda llegar más rápido.
Tomada: Vanguardia.

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