Gimnasios, entre deudas y sin clientes, a punto de quebrar

 Gimnasios, entre deudas y sin clientes, a punto de quebrar

Los propietarios, con las puertas de sus negocios cerradas desde que inició la cuarentena, se debaten entre el pago de los arriendos que no dejan de llegar, las cuotas de los préstamos bancarios y la incertidumbre sobre cómo recuperar sus ingresos.

Los gimnasios o centros de acondicionamiento físico, como algunos prefieren llamarlos, están cerrados y se mantendrán así por mucho tiempo. El Gobierno Nacional apunta a que serían por lo menos otros 18 meses sin servicio.

Entre San Gil y Socorro, las principales poblaciones de las provincias de Guanentá y Comunera, respectivamente, funcionan cerca de 12 centros para hacer deporte. Los propietarios, con sus negocios fuera de funcionamiento desde que inició la cuarentena, se debaten entre el pago de los arriendos que no dejan de llegar, las cuotas de los préstamos bancarios y la incertidumbre sobre cómo recuperar sus ingresos.

La situación es muy grave, muchos plantean el cierre definitivo de sus locales y otros buscan recibir ingresos a través de clases virtuales, alquilando o vendiendo los equipos de entrenamiento.

Guillermo Sanabria, propietario del gimnasio Cross Functional Gim en San Gil, explicó que la esperanza está en que dentro del aislamiento inteligente les den algún tipo de oportunidad de funcionar, pero si eso no sucede, va a ser muy complicado mantener los negocios y la solución sería “entregar el local y mirar un destino para las máquinas”.

En este caso por ejemplo, los costos operativos de Sanabria, sin estar funcionando, superan los $3 millones. Una situación similar atraviesa Marco Tulio Gamboa, propietario de Natural Gym, también de San Gil, que en mayo próximo, ante la grave situación, planea empezar a alquilar los equipos: bicicletas, mancuernas, discos, máquinas y demás, para así poder generar algún ‘peso’ que sume para conseguir parte de los $5 millones que paga entre el arriendo y la cuota del crédito bancario que usó para equipar su negocio.

Jaime Andrés Villamil, propietario de Trainners Col Socorro, dijo que resulta prácticamente imposible sostener estos negocios sin clientes, teniendo en cuenta que se hace una inversión muy alta en equipos y adecuación de los locales, y esto en la mayoría de los casos proviene de créditos.

Al problema de los propietarios, se suma el de los entrenadores que trabajan en ellos. Según el sondeo realizado por este medio, por lo menos hay dos en cada uno de los centros de acondicionamiento físico. Jeswe Jesús Vegas Sanabria es uno de ellos y desde que empezó la cuarentena está sin trabajo, a la expectativa de lo que decida el Gobierno y buscando la forma de conseguir dinero para su sostenimiento y el de su familia.

Una competencia dura

“Hay que reinventarnos y en eso estamos trabajando”, dijo Villamil, que busca mantener sus clientes, aprovechando la modalidad virtual de su negocio y ajustando los precios de los planes a la nueva realidad.

Vegas hace lo mismo. Aunque tiene experiencia en el tema, entiende que hoy el mercado es mucho más complejo y difícil, por lo que al asesoramiento deportivo le suma el nutricional, en donde cree que puede haber mayores posibilidades.

La competencia que enfrentan estas personas son miles de videos y entrenamientos que hoy un sinnúmero de personas y empresas suben a las redes sociales y plataformas virtuales de forma gratuita para impulsar el deporte en casa durante la cuarentena.

Todos esperan que al terminar este capítulo la vida vuelva a la normalidad y las personas prefieran volver al gimnasio y no las rutinas en casa.

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