Por fortuna, la solidaridad también se ‘viralizó’

 Por fortuna, la solidaridad también se ‘viralizó’

En Bucaramanga varias personas han encontrado el mejor antídoto para hacerle frente al COVID-19. Hablamos de ese sentimiento que nos mueve a dar sin esperar nada a cambio: La solidaridad. Ella, que es la base de muchos valores humanos, está retratada en jóvenes, hombres y mujeres que están liderando brigadas en pro de los más necesitados con esta emergencia sanitaria. Veamos sus historias:

En la capital santandereana, de manera literal, la solidaridad ‘le está ganando el pulso’ al COVID-19 a punta de acciones, cruzadas cívicas y campañas asistenciales en pro de los más desprotegidos.

Sin más medicinas distintas a esos vitamínicos que dan las ganas de ayudar, en diferentes puntos del área la comunidad santandereana está atenta a colaborar.

Jóvenes, estudiantes y grupos sociales lideran brigadas para las personas que más necesitan en estos momentos de una ayuda en medio de la crisis sanitaria despertada por el Coronavirus.

Por ejemplo, una señora en el barrio de la Comuna 1, que tiene el nombre revitalizador de Esperanza, está regalando tapabocas, elaborados con sus propias manos. Incluso está proponiendo llevar serenatas diurnas a los abuelos cumpleañeros, al son de melodías que se pueden entonar desde la puerta de entrada de sus moradas.

En la entrada de Ciudad Norte hay jóvenes, que han tomado sus propias precauciones sanitarias y se pusieron en la tarea de comprar, recoger y llevar mercados a los ancianos abandonados.

Por otro lado, los funcionarios de una institución, conocida como los ‘Ángeles del Norte’, ratificaron sus voluntariados y también están asistiendo a las personas de la tercera edad.

¡Y hay más! Nos encontramos con alumnos de Diseño de Modas que elaboraron trajes para niños enfermos y que, en estos tiempos de virus, los protegen de la pandemia.

¡Conozcamos algunas de estas bellas historias!

¡NUESTROS ANCIANOS PRIMERO!
De acuerdo con las autoridades médicas, los adultos mayores representan a un sector de la población muy vulnerable a la nueva cepa del denominado Coronavirus.
Y como el miedo se contagia tan rápidamente, especialmente entre nuestros viejos, hoy es realmente importante tratar de propagar la bondad en todos los barrios de Bucaramanga.
Bajo esa filosofía, Albeiro Vargas Romero, el hombre altruista que ayuda a los ancianos más desprotegidos de Bucaramanga, creó una red de mercado solidario. A través de ella, les entrega productos alimenticios a todos esos ancianos que no tienen qué comer, sobre todo en estos tiempos de desabastecimiento.
De acuerdo con Vargas Romero, “estas labores se cumplen con el fin de garantizarles un bienestar adecuado a los ancianos. Claro, todo eso se hace cumpliendo con todas las especificaciones que la ley exige en protección al adulto mayor”.
Lo que se incluye en cada mercado obsequiado es: bolsas de azúcar, arroz y sal; barras de panela; tarros de leche en polvo, de frijol, de lenteja y de arveja; pastas; chocolate; café; aceite; avena en hojuelas; latas de sardinas; huevos; pan; papel higiénico y jabón. Este suministro se entregará cada ocho días mientras dura la suspensión de actividades.
Según informó el benefactor, tras un censo inicial, se identificaron 200 ancianos que viven en Ciudad Norte y, a cada uno de ellos, se les asignó el mercado.
Vale recordar que Albeiro administra, sin ánimo de lucro, un hogar de adultos mayores en Ciudad Norte. Según el benefactor, este hogar es la suma de grandes esfuerzos de personas y empresas desinteresadas que, con sus aportes, han hecho que miles de ancianos tengan una vida digna durante los últimos 30 años.
El ‘Ángel del Norte’ le hizo, a través de este espacio, un llamado a la comunidad en general para que proteja a los ancianos de nuestra sociedad.
Dijo que hay un gran creciente número de adultos mayores, algunos sin familia, que están olvidados, en condiciones paupérrimas y carentes del más mínimo recurso.
Agregó que, con la aparición del COVID-19, “aumenta la necesidad de buscar ayuda y asistencia para nuestros viejos”.
“Las ayudas que les debemos ofrecer a nuestros viejos deben ser una perfecta combinación entre profesionalismo y amor, que rescate la dignidad de ser anciano y ofrezca un manejo integral que ayude a la salud y al tratamiento médico de cada uno de ellos”, puntualizó Vargas Romero.
CONFECCIONES PARA LOS NIÑOS ENFERMOS
Algunos piensan en comprar medicinas para los enfermos, otros ayudan con la donación de alimentos y otros, como los estudiantes de la Tecnología en Gestión de la Moda de las UTS, hacen sus aportes con los trajes que deben utilizar los niños enfermos.
Los alumnos de esta disciplina tecnológica diseñan y visten a los menores que padecen enfermedades.
Son prendas elaboradas con el fin de alejar a los menores de las bacterias y, de paso, impedir que tenga recaídas en estos tiempos de virus.
La iniciativa les permitió a los estudiantes enfrentar el caso real de los niños con ciertas patologías. Para ello detectaron cuáles eran las necesidades cognoscitivas de cada paciente, según la teoría de Jean Piaget.
Y no lo pensaron dos veces ya que desde el Diseño de Moda se puede dar un aporte creativo a esta población, que requiere de atención psicopedagógica por las diferentes etapas a las que se enfrenta en todo el proceso de la enfermedad.
Una de las mayores problemáticas que enfrentan los menores es el retraso que presentan en su escolaridad, reflejada en la afectación emocional que les generan sus dolencias. De esta manera, al estar ausentes de las aulas de clase, se deben generar estrategias de aprendizaje que ayuden a los niños y hagan acompañamientos a los padres mientras están en las etapas de tratamiento.
La loable tarea, además del diseño y la confección, incluye que las prendas pasen por procesos de lavado, desinfección, esterilización y desmanche para después ser clasificadas por su calidad y resistencia. Con este material se crean diseños para los niños como son: chaquetas, pantalones, faldas, chalecos y bermudas.
“Es un ejemplo de los estudiantes a los empresarios, para que se hagan procesos sociales. No sólo es pensar en la producción masiva de textiles para generar recursos económicos, sino también contemplar en el cuidado de los recursos para las generaciones futuras”, explicó Carolina Raigosa Díaz, tecnóloga en Gestión de Modas.
La propuesta de las prendas ya tiene el visto bueno de la Liga Santandereana contra el Cáncer y la Fundación Hope.
Los diseños también han hecho parte de Ferias Tecnológica y de Innovación.
“OBSEQUIAMOS NUESTROS PROPIOS TAPABOCAS”
Es una mujer de estatura baja, no pasa de 1,50 metros. Es humilde, pero siempre tiene pintada en su rostro una sonrisa tierna y solidaria.
Es Dioselina Bernal, la Mujer Cafam de Santander, que promueve en su barrio, Esperanza, medidas preventivas para no dejar que el COVID-19 entre a nuestras casas.
Ella pensó en una sana estrategia que, de alguna manera, ‘les está tapando la boca’ a quienes especulan con la venta de estos elementos que se utilizan para impedir que bacterias entre en la nariz o en la boca de la gente.
‘Mamá Dioselina’, como le dicen los vecinos del sector, se propuso la bonita misión de diseñar unos singulares tapabocas. Ella se los está regalando a muchos de sus vecinos, sin recibir por ello peso alguno.
Mamá Dioselina sostiene que diseñó esta herramienta por una razón específica: la prevención de las personas que viven a su alrededor.
“Por otro lado, he visto que muchos dueños de droguerías o de farmacias están especulando con la venta de los tapabocas. Y como yo les di refugio en mi humilde cada a dos desplazados del Norte de Santander y a un grupo de venezolanos que están aquí en Bucaramanga desde hace más de cuatro meses, decidí que en estos tiempos de virus era bueno que nos cuidáramos. Luego pensé en que todo el barrio debía tener tapabocas”, añadió.
De manera adicional, ella les ofrece almuerzos y desayunos a docenas de ancianos, gracias a lo que recoge de manera solidaria de los vendedores de la popular plaza del barrio, quienes le regalan carne, papa, pastas, arroz y verduras, en una actividad que ya completa más de 20 años seguidos.
Jóvenes ayudan a nuestros viejos
En medio de la incertidumbre que se vive en torno a la pandemia del Coronavirus, varios jóvenes bumangueses tienen claro que las personas mayores son los más vulnerables, sobre todo si se tiene en cuenta que esta población registra en el mundo índices más altos de muertes, sobre todo quienes tienen otros padecimientos médicos.
Los jóvenes están ayudándolos con alimentos, pero con las debidas precauciones.
La idea, según dicen estos ‘ángeles custodios’, es suministrarles la atención compasiva, pero evitando que ellos corran riesgos en el momento de recibir los suministros alimenticios.
Esta labor se cumple en las Comunas 1 y 2.

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